Una apuesta por el relevo generacional

La falta de relevo generacional en la actividad agraria es una tendencia común en todos los estados europeos y es uno de los principales retos a superar para promover el sostenimiento de la producción agroalimentaria y de la población rural. Los últimos datos europeos ejemplifican una tendencia a la baja de la población agraria menor de 35 años, que pasa de un 6% a 5,3%, entre 2013 y 2016, evidenciando un porcentaje muy bajo de población joven y una tendencia decreciente de este grupo de agricultores y agricultoras.

Los datos sobre la evolución del sector agrario revelan una doble problemática, por un lado, una población agraria cada vez más envejecida y sin un relevo familiar dinámico que asegure la continuidad del sector, y por otro, una generación nueva sin experiencia familiar directa, pero interesada en iniciar proyectos agrarios. Los investigadores Zagata y Sutherland han estudiado esta dinámica en Europa, y constatan un "young farmer problem", un escenario complejo en términos de sostenibilidad social con claras consecuencias relacionadas con temas fundamentales como el acceso a la alimentación de proximidad, el equilibrio territorial o la generación de ocupación en el medio rural.

Asegurar y fortalecer el relevo generacional del sector agrario es una cuestión estratégica de país. Sin un flujo renovado de personas y empresas con una clara voluntad de trabajar la tierra para producir alimentos y ser protagonistas de los espacios rurales que habitan, el sector se debilita y deja de cumplir el papel multifuncional que le corresponde. Es por este motivo que se propone un proyecto innovador que dé respuesta a uno de los fenómenos emergentes en los últimos años, como es la incorporación de nuevos agentes agrarios en el sector, así como al rejuvenecimiento de las estructuras agrarias activas en España.

Los expertos han constatado que existe un perfil nuevo de personas que se incorporan al sector sin raíces agrarias, y a menudo de origen urbano, que es relevante para asegurar la continuidad e innovación en las actividades primarias muy afectadas por la falta de relevo generacional. Estos nuevos agentes (new entrants) requieren de un acompañamiento diferente al perfil joven tradicional, porque, aunque a menudo ya cuenta con formación agraria, les falta experiencia práctica y en muchos casos medios adecuados para el acceso a la tierra y otros recursos productivos y comerciales. De aquí surge la necesidad de la implantación de los espacios test agrarios, también definidos en otros países como granjas incubadoras (farm incubators), viveros de agricultores o incubadoras de agroemprenedores. La emergencia de perfiles nuevos requiere de políticas, planes y programas que den respuesta al reto demográfico en la estructuración del sector agrario local.

A escala europea, el estudio e implementación de espacios test agrarios para mejorar la incorporación de personas al sector es una prioridad, y fue una de las propuestas que surgieron de las conclusiones del Grupo Focal europeo “New entrants into farming: Lessons to foster innovation and Enterpreneurship” (2015-2016), impulsado en el marco de la European Innovation Partnership (EIP-AGRI) y el que reunió 20 expertos de toda Europa. En este sentido, Francia es uno de los países más avanzados en esta cuestión y cuenta con la red de espacios test agrarios RENETA, la cual está formada por 77 miembros activos y otros tantos en proceso de incorporación.