El relevo generacional

La falta de relevo generacional en la actividad agraria es una tendencia común en todos los estados europeos y es uno de los principales retos a superar para promover el sostenimiento de la producción agroalimentaria y de la población rural. Los últimos datos europeos muestran una tendencia a la baja de la población agraria menor de 35 años, que pasa de un 6% a 5,3%, entre 2013 y 2016. Estos datos muestran un porcentaje muy bajo de población joven y una tendencia decreciente del grupo más joven de agricultores y agricultoras.

Los datos sobre la evolución del sector agrario muestran una doble problemática, por un lado una población joven que, por motivos diversos, no es capaz de tomar las riendas del sector, y por otra, una población agraria cada vez más envejecida y sin un relevo familiar que asegure la continuidad del sector. Zagata y Sutherland (2015) han estudiado esta dinámica en Europa, y constatan un «Young farmer problem», un callejón sin salida con claras consecuencias relacionadas con temas fundamentales como el acceso a la alimentación de proximidad, el mantenimiento del entorno o la equilibrio territorial. Asegurar y fortalecer el relevo generacional del sector agrario es una cuestión estratégica de país. Sin un flujo nuevo de personas y empresas con una clara voluntad de trabajar la tierra para producir alimentos y ser protagonistas de los espacios rurales que habitan, el sector se debilita y deja de cumplir el papel multifuncional que le corresponde. Es por este motivo que proponemos un proyecto innovador que dé respuesta a uno de los fenómenos emergentes en los últimos años, como es la incorporación de nuevos agentes agrarios en el sector.

Los expertos han constatado que existe un “nuevo campesinado” (“new entrants”) sin raíces agrarias y menudo de origen urbano, que es relevante para asegurar la continuidad en las actividades primarias muy afectadas por la falta de relevo generacional. Este “nuevo campesinado” requiere de un acompañamiento diferente al perfil joven tradicional, porque aunque a menudo ya cuenta con formación agraria, le falta experiencia práctica y el acceso a la tierra presenta una mayor dificultad. De aquí surge la necesidad de la implantación de los espacios test agrarios, también definidos en otros países como granjas incubadora (farm incubators), viveros de agricultores o incubadoras de agroemprenedores.

A escala europea, el estudio e implementación de espacios test agrarios para mejorar la incorporación de personas al sector es una prioridad, y fue una de las propuestas que surgieron de las conclusiones del Grupo Focal europeo “New entrants into farming: Lessons to foster innovation and Enterpreneurship” (2015-2016), impulsado en el marco de la European Innovation Partnership (EIP-AGRI) y el que reunió 20 expertos de toda Europa. Francia es uno de los países más avanzados en esta cuestión y cuenta con la red de espacios test agrarios RENETA, la cual está formada por 77 miembros. Sólo la incubadora “Les Champs des possibles” cuenta con 6 espacios test fijos y 2 ganaderos itinerantes y desde 2010 se han instalado 14 nuevos agricultores de las 40 personas que han utilizado el espacio, un dato que demuestra la relevancia y utilidad de esta metodología.